lunes, 11 de abril de 2016

¿Cómo lo llamaste?

No hay lugares felices
te arrancaron la sonrisa y
la soldaron en el olvido
sus labios que creías tuyos,
se paseaban de boca en boca
y sus dedos pintaban los
lunares de unas cuántas más

Su aliento se atascaba
en la piel de alguien más
sus palabras embriagaban
de placer a otros oídos
y su mirada hurgaba en
el alma de unas cuántas más.

Por las noches en tu cama
se instalaba una silueta
conocida,
admirada,
por las noches descansabas
con el enemigo.

Hay algo peor que la traición
gritabas,
la burla.