lunes, 13 de junio de 2016

V.

Dejé soldada mi risa en tu pared
para que puedas sumergirte en ese mar de recuerdos
porque ahora que lo pienso eres una marea
conducida a otras playas.

No devolviste mis palabras y por eso escribo
para darle un respiro a mi alma.
Aún suena la música de tus cabellos
en medio de mi cordura, 
en medio de la locura.

Aún tengo incrustado en la memoria
Ese rayo de luz que se asomaba en tu boca
el murmullo de las olas envolviéndote.

Antes eras presencia que aclaraba el paso
Lluvia que inundaba mi ser
Fuerza desde la profundidad
Canciones de Cerati
Paseos por la playa
El lenguaje de las olas.

Me pregunto a dónde se fueron mis pedazos
Mis colores, mis residuos.
Por eso aprendí a beberme las derrotas
Por eso aprendí a decir adiós.

lunes, 11 de abril de 2016

¿Cómo lo llamaste?

No hay lugares felices
te arrancaron la sonrisa y
la soldaron en el olvido
sus labios que creías tuyos,
se paseaban de boca en boca
y sus dedos pintaban los
lunares de unas cuántas más

Su aliento se atascaba
en la piel de alguien más
sus palabras embriagaban
de placer a otros oídos
y su mirada hurgaba en
el alma de unas cuántas más.

Por las noches en tu cama
se instalaba una silueta
conocida,
admirada,
por las noches descansabas
con el enemigo.

Hay algo peor que la traición
gritabas,
la burla.

lunes, 1 de febrero de 2016

Querer.

Quiero perderme en la curvatura del mundo, ver su sonrisa otra vez. Quiero llenarme de magia los bolsillos y la piel de besos de miel, mirar el mundo al revés, amar como nunca amé y sonreír como si la palabra perder no significara nada más que aprender. Quiero creer, contigo, sin ti, cayendo o de pie. Quiero saber que la vida persiste, que lucha y que espera lo mismo de mí. 

Quiero la lluvia inundándome el alma, aprender que ella limpia y aclara, quiero sonreír contigo y con todo lo que me trae la vida después de ti. 
Quiero saber que la soledad en cuotas también da paz, como ciertas compañías...

Darle la vuelta al sol, calentar mis sueños y estirar las manos hacia todas las cosas buenas que va soltando la vida. Quiero las cosas difíciles también, las que dan el equilibrio.

Quiero con lo bueno y lo malo, con lo fácil y lo complicado. Te quiero con la sonrisa ingenua, con los ojos cerrados. Quiero sostener mi mundo y dejarte sostenerlo también.
Quiero subir a la cima del cielo, acostarme en las nubes y soltarme en un profundo vuelo.

Quiero saber que se puede, quiero lo imposible y todo aquello ajeno a mí, quiero saber que si te vas, la vida no se acaba, que no estoy tan sola como las personas suelen murmurar.

Saber que la vida contigo o sin ti, persiste, lucha. 
Y que espera ella lo mismo de mí.

miércoles, 27 de enero de 2016

713 días sin ti.

713 días sin ti. Suenan como un reto ¿no?

Comenzar con la palabra olvidar y terminar en la palabra ruina, 
porque las calles me hablan de ti y mi piel 
se estremece al escuchar tu nombrar. 
Mi memoria alumbra tu silueta que se posa sobre la luna, 
allá donde no te puedo alcanzar. 
Imaginame sin ti, vagando por el mundo, 
intentando encontrar el pedazo de mi que se fue y no volverá.

Estoy intentando sanar, pero qué difícil curar
las heridas que no se ven a simple vista, 
esas que me dejaron tus besos falsos,
tus manos ausentes que aún me queman la piel,
esos abrazos que dejaron dagas clavadas en mi espalda, 
esa mirada que ya no está...

Ni 19 días y 500 noches como decía Sabina.

730 días sin ti y aún no consigo olvidarte.

Y ya no suenan como un reto...

730 días sin ti, suenan como estar a un paso del infierno
Pero si te digo eso miento,
la verdad es como caminar paso a paso en medio del infierno...

lunes, 18 de enero de 2016

¿Quién lo diría?

¿Quién lo diría?
Esa noche se pintó de maravilla,
y yo creía haber ganado la lotería.
Con ese perfecto rostro,
y esa sonrisa para atar locos
entregué el corazón sin pensar.

Y se convirtió en mi canción desde
principio a fin, mientras yo soñaba
con rozar sus labios y hacerla reír.

¿Quién lo diría?
Que de todas las siluetas de esa calle
fría, esa mirada dulce se posaría
sólo en mí.

Ahora el amor se burla de mí
y el dolor me abre sus puertas
cuando recuerdo la peor traición...

Las apariencias engañan,
susurraba esa noche una mujer
a un hombre junto a mi lado...

Quizás tenía razón,
esa noche no era Dios sonriendo,
sino el diablo arrastrándome.

Poetas como yo.

Aquí no caíste por azar,
y esos ojos oceánicos deben
estar acostumbrados a desatar
tormentas internas.

Y yo con tan poca fuerza de
voluntad me dejo arrastrar.
¿Y quién no?
Estoy seguro de que podrías enseñarle
al propio fuego cómo quemar.

Esa silueta que se mueve con seguridad
llevándose todas las miradas de este
pequeño bar, y esa sonrisa que alumbra
el camino hasta la pista central.
¿Y quién no se dejaría atrapar?

Pero esa mirada grita que te encanta
la libertad y la regla es partir de la cama
con el alba.

Y no sé de dónde ha salido esta lluvia,
ni te he visto marchar,
Quizás hasta Dios está sonriendo,
porque sabe que las mujeres como tú
no quieren caer en los brazos de poetas como yo...
                                                                         

martes, 15 de diciembre de 2015

Reflejo.

Desde el abismo logre sonreírte
estiraste la mano como queriendo
sujetar el pedazo que quedaba
como queriendo rescatar
algo que sentías tan tuyo.

Y me aferre a tu sonrisa
que aplacaba las tormentas
desatadas en mi interior,
a tus dedos que destilaban
calidez y por primera vez
aparecía la luz en mi interior.

Y besaste cada uno de mis
miedos, convirtiéndolos  
en nada y sobre tu pecho se 
desencadenaba el deseo de reconstruir 
cada ruina de mi alma.

Llegaste a plasmar tu huella
en mi almohada, a plasmar
tu nombre en cada palabra.

                                                            Desperté de tanta oscuridad, y todo lo que me causó dolor
                                                            hoy es sólo un eco del pasado.